Guadalajara conserva destacados vestigios del cinturón defensivo que protegió la ciudad durante la Edad Media, reflejo de la importancia estratégica y la solidez de sus antiguas murallas.
De aquel sistema defensivo se han mantenido en pie diversos monumentos arqueológicos que permiten comprender la magnitud y fortaleza de las construcciones que rodeaban el recinto urbano en siglos pasados.
Esta ruta propone un acercamiento a los restos de las murallas medievales y a las intervenciones realizadas por profesores y alumnos de la Academia de Ingenieros, que entre 1833 y 1932 restauraron y ampliaron algunos tramos, valorando especialmente la potencia y el diseño original de estos muros.